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14. VRAE IV: En el camino a Llochegua


El paraíso existe, sí, pero… ¿cuántos pares de siglos más?, ¿cuántos años han tenido que pasar, por ejemplo, para que recién se fotografíen los paisajes del Huallaga desde el balcón de un bonito y turístico hospedaje, y además exclusivo? Se pueden hacer muchas cosas en el Vrae, hostales pueden dejar de ser cuchitriles, pero si no se elimina esa definición de “zona liberada”, no solamente los cultivos ilegales seguirán sonriendo, si no la tala ilegal, actividad corrupta que convierte un simple viaje en un riesgo, un obligado esfuerzo por mostrar imágenes diarias de personas que pueden ser violentas, con y sin advertencias.

Fotos: APA

Es que estar en el lugar de la fotografía que aparece arriba no es nada fácil. No es cosa de otro mundo, pero en este mundo, donde el chofer del camión que transporta los pesados maderos cortados y nivelados, conduce armado (lo vi), las cosas no solo parecen materia de cuento, si no producto y consecuencia de una realidad, de una tierra sin Estado.

En ese espacio de árboles cortados la ceniza es prueba del remate de las malas acciones por convertir esa aproximada hectárea en una futura “chacra c” (cacao, café o coca).

Las “chacras c” no tienen títulos de propiedad, las firman quienes pueden pagar el corte, el quemado y el transporte.

No vi niños, pero sí a un anciano que transportaba sobre su espalda un leño aparentemente pesado y de un extremo a otro de ese cementerio. El hombre tiene que comer, recibir el dinero convenido. No parece cien por ciento equivocado. A fin de cuentas a nuestras computadoras las aguanta una madera y estos tiempos no son tiempos de ideales extremos, se dirá.

Siguiendo el camino hacia Llochegua los tranportistas empiezan a hacer preguntas a los extraños. Y si se intenta husmear en una conversación de viaje, a uno le pueden advertir que los mejor en la zona es tolerar todos los colores, figurativamente, (“zona roja”).

Hay muchos niños en Llochegua, parecen montones. Hay caras rudas, miradas seguidoras y a un extremo del pueblo, tres o cuatro prostíbulos.

A la otra punta empieza un camino de tierra y luego un puente colgante que, de cruzarlo, se llega al poblado de Puerto Amargura. Allí las personas dejan secar sus alfombras de hojas de coca al frente de sus casas de paredes sin tarrajear o sin pintar. El extremo de este anexo es otra orilla del río Apurímac, donde ancla una menor cantidad de botes y el dueño de alguno puede regalarle a un viajero o forastero una papaya sabrosa y con pocas pepas. Al darme cuenta estaba  sentado, cómodo sobre un lado de otra futura chacra de cacao, café o coca, quién sabe, pero recién quemada. Mejor quise fotografiar un bote sin gente.

Unos ávidos niños cercanos dejaron saber que a veces quienes trabajan en todo ese procedimiento de tala ilegal, aunque no fue la palabra que utilizaron, esconden la madera cortada entre los arbustos, o un poco de ella para hacerse con una plata extra y no declarada ante esas autoridades muy particulares.

Miembros del Comité de Autodefensa del Valle de los ríos Apurímac y Ene caminan armados. Sus escopetas y fusiles a la vista antiguos son cargados por adolescentes que patrullan de día, pero en el día que estuve no lo hicieron de noche.

Llochegua es un pueblo de cuatro manzanas. Desordenado y con las letras de asfalto escritas en los carteles firmados por el Gobierno Regional de Ayacucho, carteles de madera mecidos por los remolinos de tierra que hacen lagrimear a los niños que no se cubren los ojos.

Hasta antes de las seis de la tarde mucha gente juega partidos de fútbol y volley en Llochegua, con mucha obvia alegría y frente al local del municipio. Siempre hay una buena apuesta.

Poco detallaré sobre una “amenaza”, tan solo una voz dijo: “cuidado con estar curioseando mucho por aquí porque te metemos fierro aquí delante de todos y no pasa nada”. Tranquilo pude responder algo.

En el camino de regreso a Sivia las maderas cortadas a un lado de la carretera ya no estaban, ya era poco más del medio día y las sombras de las nubes que se iban despejando barrían la trocha como fantasmas apurados. Dos helicópteros militares sobrevolaron, a alguna parte se dirigían. Al día siguiente supe que esas mismas naves fueron atacadas desde tierra en la zona de Vizcatán, y provocaron la muerte de un soldado y dos heridos.

Las especies de árboles que protagonizan este capítulo de depredación son `morena` y `roble`. En diálogo breve y cuidadoso con los mismos taladores, uno de ellos comentó que tanto se ha cortado `morena que ya no hay. Suena difícil, pero es que… ¿acaso solo la caoba tiene derecho a tener un plan de acción? (Plan de Acción de la Caoba). ¿Hay algo que la Ley Forestal y de Fauna Silvestre puede empezar a hacer por aquí?, ¿sociedad civil?, ¿concesiones forestales?, ¿o más “chacras c”?, con sus respectivas toneladas de aserrín y ceniza echadas al río Apurímac.

tda/apa/mgp

Categorías:Edición impresa
  1. Enero 3, 2009 a las 2:35 am | #1

    Dices bien: en el VRAE se puede implementar un programa de turismo sensato y revolucionario…siempre y cuando se tome la decisión política de pacificar la zona llevando desarrollo y atacando de raiz los problemas derivados de la coca y la tala ilegal. Te felicito nuevamente por el esfuerzo y la audacia de estar en el terreno mismo donde se libra la guerra por el dominio de Vizcatán. Solo tú y Gorriti nos informan desde el mismísimo campo de operaciones. Suerte y cuidado, un abrazo desde Lima…

  2. antonio zambrano.
    Abril 29, 2009 a las 12:54 am | #2

    esta en las manos de este nefasto gobierno pacificar esta zana , implementado de infraestructura adecuada , y vias de comunicación, incrementando mas presupuesto a los miembros del ejercito y los profesionales de la salud y educación que se encuentran arriesgando sus vidas en esa zona, y no un miserable sueldo que los envía el estado. felicitaciones por todo cuidate

  3. antonio zambrano.
    Abril 29, 2009 a las 1:04 am | #3

    QUE INCOMPETENTE ES ESTE GOBIERNO DE MIERDA, AL NO TOMAR MEDIDAS INMEDIATAS EN AUMENTO DE GASTOS DE INVERSIÓN EN ESA ZONA, POR SU INEPTITUD DEJA QUE MUEREN NUESTROS COMPATRIOTAS Y HERMANOS, LA SOLUCIÓN ES ICREMENTO DE PRESUPUESTO

  4. Abril 29, 2009 a las 6:14 am | #4

    Gracias por la sinceridad Antonio.
    Un abrazo.

  5. Papillon
    Agosto 5, 2009 a las 3:09 am | #5

    Me trae mucho recuerdo el Vrae fue una experiencia que tuve que cumplir con mi deber hace muchos años solo deseo que vuelva a ser pacifico como antes ese es mi deseo como Peruanos que somos. Basta de tanto daño entre nosotros si fueran ROTOS O MONOS con mucho gusto pero somos Peruanos x favor basta de tanta crueldad y se convierta en PAZ-

  6. Agosto 6, 2009 a las 1:37 am | #6

    Querido amigo Papillon, quiénes son los ROTOS o MONOS? es inteligente definir así a ciertos grupos?
    un abrazo.

  7. Sgt Pepper
    Agosto 25, 2009 a las 9:22 pm | #7

    Existen algunas instituciones del gobierno como sierra exportadora que trabajan desarrollando campos de cacao y cafe, para asegurar la rentabilidad de los cultivos , pero su dimension aun es pequeña para un problema tan complejo…. aparte hay grupos gigantezcos que no dejaran que el narcotrafico desaparezca, seria un par de puntos menos en su pbi y ya saben a que paises nos referimos

  8. Septiembre 11, 2009 a las 5:28 pm | #8

    holaaaa chicos . quien no quiciera q haya turismo lo q pasa no lo publitan tantas cosas bellas q tiene el brae. yo estoy de acuerdo con el turismo .

  9. Septiembre 12, 2009 a las 6:44 pm | #9

    el vrae es todo un paraíso de piratas! buenos también.
    saludos.

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