Huamanga cumple 469 años, por eso leo “Antología de Huamanga”, de Edgardo Rivera Martínez
A propósito de varias cosas, el primero de mayo por ejemplo, el día que fusilaron a María Parado de Bellido, o el mismo 25 de abril, la discutida fecha de la celebración de la fundación de la famosa Huamanga, y entre otras, los cincuenta años de la reapertura de la Universidad San Cristóbal de Huamanga, por ejemplo, hay una antología que conmemora con sus autores y florece con sus prosas más hechos y circunstancias alrededor de la gran ciudad ayacuchana. Solo el primer capítulo tiene ochenta y cinco páginas. Leído y subrayado para esta entrega de notas y nuevos estímulos para futuros viajes, visitas e imágenes leales y huamanguinas.
El autor escribe el primer nombre de su resumida lista de importantes observadores de Ayacucho. Este primero es Guillermo Lohman Villena. Y su aporte en este libraso, con garantía de Rivera Martínez, es un artículo histórico: “La fecha exacta de la fundación de Huamanga (29 de enero de 1539)”. En sus párrafos dice que la primera acta capitular de la localidad que subsiste, apenas alcanza al 24 de setiembre de 1539, dato extraído del Libro de Cabildo de la Ciudad de San Juan de la Frontera de Huamanga (1539 – 1547), de autor Rivera Serna. Y que una referencia conocida y próxima a la fundación figura en la Parte Primera de la Crónica del Perú, de edición de 1533, en Sevilla, la ciudad española que se parece a Ayacucho.

el tiempo descubre
En el texto se resalta que Cieza de León ofrece discurso también. Sobre Franciso Pizarro, y su fundación y población de la villa el 9 de enero de 1539, además de algunos testimonios de denotados de la época que señalan los primeros meses del mismo año como el que debíamos recordar hasta hoy. Entre estas fechas figura también el 7 de marzo.
Continúa con que en 1940 un distinguido historiador Rubén Vargas Ugarte publica un artículo periodístico en el que “se enzarzara” sobre la fecha de la traslación del asiento de la ciudad bajo el decreto de 15 de febrero de 1825. Las líneas del texto comprometen como una desidia por parte de las actas capitulares de la época la importancia de esclarecer la fecha exacta de la fundación de la villa. Se recuerda también que el diario El Comercio publicó una estampa sobre Ayacucho el 3 de mayo de 1938 “dando razón de la referencia inserta en el acta del Cabildo Limeño”, entonces actual. Cuarenta años después, prosigue la narración, Aurelio Miró Quesada, autor de dicha nota, presenta al IV Congreso Internacional de Historia de América una comunicación en la que descarta la fecha indicada por Vargas Ugarte. Lo que provocó nueva incertidumbre sobre el verdadero cumpleaños.
Luego se afirma que Francisco Pizarro libra una Provisión el 30 de enero de 1539 en la que puntualiza a Francisco de Cárdenas como lugarteniente del Gobernador en el lugar, complicando aún más la controversia.
Al turno que le ofrece Rivera Martínez a Rubén Vargas Ugarte como segundo erudito de su complicada y densa antología, se le presenta como referente de dos fechas de fundación, al establecimiento y funcionamiento del Cabildo. Además de referir que Huamanga no reconoce otros rivales que Lima y el Cusco y el “honor” de su sede episcopal desde 1609. Se añade que Cieza de León añade sobre Pizarro como un legado de 24 vecinos y cuarenta españoles de guarnición de Guamanga, así la escribe, con G, Vargas Ugarte, después Pizarro regresa a Cusco y deja a Francisco de Cárdenas como teniente de Corregidor. Y dice: “Saldamando, copiando a Cieza, afirma que el fundador de la ciudad fue Alonso de Alvarado. “Dato no encontrado”, se aclara al finalizar el párrafo. Después se repite el 7 de marzo como la fecha de fundación, indicada por Jiménez de la Espada en el tomo I de “Relación de la ciudad de Guamanga”, en 1586 y en el que asegura a Vasco de Guevara como el fundador, y trasladada por auto del Cabildo el 25 de abril de 1540.
Rubén Vargas Ugarte prosigue, en las páginas que le concede la antología, afirmando que el primer Libro de Cabildos de Guamanga, junto con el de Chachapoyas, se encuentra en la actualidad en la Biblioteca del Congreso de Washington. Curioso. La cita textual opina: ” estos libros no debieron salir jamás de nuestros archivos y su emigración al extranjero es una prueba más del punible descuido con que se miran estas cosas por los encargados de velar sobre ellos y de la necesidad de impedir que la ignorancia y la mala fé nos arrebaten el ya bien mermado acervo documental que poseemos”. Será posible reclamarlos? Son nuestras hojas.
En este arrebatado documento se dice que la definitiva segunda fundación de Guamanga se llevó a cabo el 25 de abril de 1540, siendo teniente gobernador Vasco de Guevara, en línea textual. Aunque también se menciona la primitiva fundación en Quínua, en coincidencia con las letras de “Crónica del Perú”, de Cieza de León, y continúa el cuento, corroborado por los fragmentos del Libro Primero de Cabildos de San Juan de la Frontera, de escribidor anónimo. Vargas Ugarte presume que quien realizó la fundación debió ser Vasco de Guevara y no Francisco de Cárdenas, según Cieza de León, porque se nota un cambio de mando a un puesto secundario del segundo personaje para setiembre de 1539, lo cual, asume, no tiene sentido. En conclusión, “se desprende que la primera fundación se dio el 7 de marzo de 1539 y la segunda el 25 de abril de 1540″.
Sobre la mudanza del asiento de la ciudad, tradicionalmente conocido como Huamanguilla, zona colindante a Quínua, escrita como Quínoa, se aclara que es de Quínoa donde se realiza y que la relación es por la cercanía. La razón, escribe Vargas Ugarte, está descrita por el alcalde Juan de Berrío al argumentar que “el sitio actual es muy destemplado y frío, así en invierno como en verano; segundo, porque no tiene salidas para ofender a los enemigos si éstos les acometiese de improviso y, tercero, porque el llano de Chupas, de tener agua, sería excelente y a falta de él, no se estaría mal en Cocha”. Luego los insignes resumen sus razones en la temerosidad hacia los indios y sus posibles ataques y posteriores invasiones. Por esta razón se le dio, conviene el autor, el nombre de San Juan de la Frontera. Así, el 25 de abril, “alzaron la picota en la plaza trazada de antemano y quedó fundada la villa de Huamanga, al pie de Acuchimay”. El título sería recibido el 17 de mayo de 1544. Con la intención de convertirse en un nexo entre el Alto y el Bajo Perú, hasta llegar a Argentina por el sur y la mesopotamia del Paraguay, se transcribe. A pesar de los sueños otro fue el destino de la ciudad.

y hoy?
Leamos que el repetido Pedro Cieza de León, en el capítulo LXXXVII: “De la fundación de la ciudad de Guamanga, y quién fue el fundador”, de su reconocido libro “Crónica del Perú”, se refiere a un río de nombre Vinaque, en el que se encuentran unos grandes y muy antiquísimos edificios gastados y ruinados, dicho con sus palabras. Lo extraordinario del relato es que preguntando a los indios comarcanos sobre las murallas encontradas respondieron que fueron hombres blancos y barbados, quienes mucho antes de que los “ingas” llegasen hicieron allí su morada. Y eso no es todo, aunque sin afirmar, se afamaron los comentarios de un hallazgo de letras en dichas paredes. Al itinerario.
Una descripción detallada sobre la tierra donde se fundó la ciudad la entregan Pedro de Ribera y Antonio de Chaves en la presente antología. En ella se explica que en tiempo de los incas la provincia se llamó VilcasGuamán. Guaman que significa provincia, y vilcas que significa principio de provincia. Un medio entre Cusco, la ciudad de los Incas y Lima, la ciudad de Los Reyes. Un lugar de proveimiento, conquistado por Francisco Pizarro, y poblado por Vasco de Guevara, originalmente en Quínua, que abarcaría a Huamanguilla, un sitio frío, húmedo y lluvioso, posesionado antes del arribo español por indios Guanyacóndores, donde el viento más feroz es el que proviene del sur. La lectura indica que a ocho leguas del nuevo sitio había en ese tiempo todavía nevados. Sobre los cercanos valles donde crece la coca también señalan que crece lúcumas, guabas, piñas, plátanos, platas, guanábanas, “ciruelas como las de Nicaragua”, algarroba, palmitos, cocos y miel de abejas.
Rivera de Martínez recoge el capítulo 25: “De la ciudad de San Juan de la Frontera de Guamanga”, de la obra Historia general del Perú, del cronista mercedario Martín de Murúa, quien escribe que Huayna Cápac paseaba por Villcas y le regaló a su hijo una camiseta, una borla y una corona de oro, llámese mascaypacha, y le dijo: Huaman ca. Huaman: toma. Aunque no explica el ca.
Del historiador norteamericano Steve J. Stern y su libro “Los pueblos indígenas del Perú y el desafío de la conquista española” hay el capítulo que se llama “La herencia colonial de Huamanga”, asimismo transcrito por el autor en el que resalta un párrafo sobre el descubrimiento de grandes minas en el decenio de 1560, y que sin embargo no produjo una economía minera en la región lo suficientemente próspera para los colonizadores, “sino a embotellamientos de la mano de obra, al deterioro de las alianzas anteriores y a una grave crisis colonial”, aunados a la rebelión del Taki Onqoy. No fue hasta el decenio de 1600 a 1610 en que la forma estatal de extracción empezó a tener mejores resultados, dice el extraordinario recuento del historiador extranjero. Felizmente la información actual sobre las minas en Ayacucho puede estar al alcance de quien la requiere, con la ironía y veracidad que sean necesarias.
El último apartado histórico que Rivera de Martínez incluye en su estudio recopilatorio es el texto de Enrique Gonzáles Carré, Jaime Urrutia Ceruti y Jorge Lévano. Un alucinante resumen histórico de la evolución de Huamanga desde su concepción hasta la mención del inicio de los gritos de revolución sangrienta que sufrió Ayacucho. Manifiesta que el nacimiento de Huamanga tuvo dos intereses marcados, el punto central entre Cusco y Lima, y el frente a las amenazas militares promovidas por Manco Inca, desde las selvas de Vilcabamba, una figura muy diferente a la actual. Razones no faltaron para la mudanza de la ciudad, en su defecto. En este texto se confirma que el nombre de Pukaray, valle actual, alude a alguna pukara o fortaleza que antes existió allí y la que inspiró la imagen del escudo oficial veinte años después. Por fin se explica brevemente que el apelativo de “Muy noble y muy leal ciudad de San Juan de la Victoria de Huamanga” se debe al término de las luchas entre almagristas y pizarristas en setiembre de 1642. También explica las razones de algunas rebeliones de encomenderos y el interés de los primeros pobladores que eran cusqueños por el control del acceso a la yunga cocalera del Apurímac, actual Valle de los ríos Apurímac y Ene. Para que vean que el tema viene desde esa época de bigotes. Líneas finales mencionan la “Ley de Laderas”, que aboga por la propiedad de los terrenos circundantes a la ciudad actual y entendidos actualmente como el distrito de Carmen Alto, conocido también como Carmenqa. Además del 17 de junio de 1719, día del “el temblor grande”, terremoto que casi destruyó la ciudad.

50 años de reapertura
El lector juzgará a medida de su asombro por los datos expuestos en las páginas de la antología que hay verdades inobjetables. La creación de los barrios como La Libertad, Yuraq Yuraq, Barrios Altos, León Pampa, Santa Rosa, Quicapata, Señor de Arequipa, Nazarenas y Santa Berta, se dio en la misma década de 1960, pocos años luego del decreto de ley que autoriza el funcionamiento de la Universidad San Cristóbal de Huamanga, en 1957, para iniciarse sus clases dos años más adelante. Inundan las páginas del volumen ciertas precisiones que quien quiera interpretarlas puede utilizarlas como guía actual, de viaje, de turismo, de exploración y puede ser hasta de recogimiento, de lo contrario leamos pues la cantidad de voces que se apagaron no solo con placas de metal, sino con espadas y como dice más arriba, con bigotes rubios y charreteras. Recomendado.
tda/apa/mgp
“Antología de Huamanga”, de Edgardo Rivera Martínez fue publicado en 2004 por la Fundación M.J. Bustamante De la Fuente.

Leí hace unos días em un diario de la capital una noticia que me dejó pensando en cuán bien informados estamos (o no) de lo que sucede en Ayacucho. La nota señalaba que se habían encontrado en la ciudad de Huamanga volantes de SL haciendo mención de sus actos militares en el VRAE y en otras zonas de la Región. Hablaban de más de cientocincuenta muertos en el bando del ejército y cientos de ataques exitosos a las fuerzas del orden (incluyendo decenas de disparos contra helicópteros de las FF.AA.).
De hecho el comunicado que presentas precisa que la muerte de los 14 soldados del ejército peruano se produjo en una zona exterior al VRAE. Vale decir en el valle del Mantaro, en la provincia de Huanta. ¿Qué está pasando, realmente, en Ayacucho?
NO tiene que sonar interesado, mucho menos poco importante, pero si se trata de que esta página pueda dar a conocer cosas reales, tal vez exclusivas, pues en ese proceso se encuentra, y el trato es complicado, delicado y toma tiempo. Esta semana publicaré algunos temas alejados de la realidad actual en el vrae, pero no por ello distantes, hasta que se confirmen algunas otras rutas. Me esmero por que la línea de TodoAyacucho llegue a ser bien observada. Gracias por tu atención Guillermo.
Un abrazo.