Posteado por: todoayacucho | julio 14, 2011

¿Cuál es la diferencia entre arte y artesanía?


Con la noticia de que 4 millones 252 mil 477 nuevos soles serán destinados para la ejecución de fomento de la artesanía y el turismo local sostenible en el distrito de Quínua, nos preguntamos qué conceptos son los primordiales dentro de las futuras campañas de promoción que empezarán, esperamos, a iniciarse como plan de difusión de esa expresión que no debe ser oculta.

Ya teníamos una interrogante muy bien marcada gracias al contacto previo con artistas de diferentes disciplinas, ayacuchanos y foráneos. Con quienes hemos podido enunciar la siguiente pregunta: “¿cuál es la diferencia entre arte y artesanía?”.

 

¿Es acaso la respuesta a esta pregunta la base de cualquier esfuerzo publicitario y/o de fomento justo? Hemos consultado con José Diaz Angulo, curador de la muestra Tawaq, una agrupación de piezas de 28 artesanos quinuinos reunidos en Lima hace más de 20 años, en una asociación que recuerda y honra sus principios sensibles en la capital.

Tawaq repite el nombre de la asociación que realiza labores de autogestión y cooperación participativa de sus miembros, en un local colectivo en el distrito de Ate Vitarte. Producen piezas para el mercado nacional en internacional. “En un proceso de comprensión de reinterpretación de los códigos heredados de la tradición Wari”, nos escribe José Diaz. Es cierto, hay en esos volúmenes una rebelde pincelada de redescubrimiento personal del arte, sin abandonar los principios más elementales de la sabiduría Wari.

Samuel Huamán Nolasco y Roger Huamán, los mayores representantes del grupo, “están conscientes de las implicancias del arte migrante y el desempeño y valoración de su trabajo en la sociedad, a través de procesos ancestrales para resolver la ejecución de piezas confeccionadas”. Es cierto, cuando las manos viajan, el arte, aunque levemente, se transforma.

“La artesanía es el proceso seriado de piezas con un fin netamente comercial, en el cual los diseños y formatos son copiados por diferentes talleres de producción de diversos lugares del país. Si bien es cierto que en muchos casos se muestra iconografía conocida -como en el caso de los ekekos y los retablos- siempre resulta interesante notar que detrás de ello hay otro proceso, mucho más interesante en el que el productor se confronta con el material, plasmando piezas únicas con fines netamente artísticos, tal cual sucede con los artistas contemporáneos. Es allí donde radica la importancia de un artista artesano y un productor artesanal enfocado solo en el mercado local”.

Es la explicación de José Díaz, frente a la pregunta que nos planteamos al principio.  

“La artesanía ayacuchana tiene en si muchos aspectos muy importantes que la definen como uno de los grandes bastiones de la producción del interior de nuestro país. En primer lugar son herederos directos de un ancestral proceso de aprendizaje y comportamiento de los materiales desde épocas prehispánicas, teniendo como base el legado de los Wari. Ya con la influencia peninsular, el lenguaje se transforma, incluyendo símbolos cristianos que son el resultado de la agresiva campaña de evangelizar la ciudad. Es por ello que Ayacucho cuenta con tantas iglesias y conventos en sus ciudades. Es importante mencionar también que los movimientos de resistencia y denuncia fueron una constante como material visual o narrativo y que se fue perfeccionando con el tiempo siendo el “Taky Onkoy”, “Inkarri” y las tablas de Sarhua los ejemplos más palpables de todo ello. Todo este proceso resulta finalmente en un concepto en el cual deidades y cosmovisiones confluyen en los ceramios, en los retablos, en los telares y en general en el imaginario de los productores. Esa carga ricamente antropológica que José María Arguedas tuvo el interés de investigar, comprender y preservar en el tiempo”.

Podemos comprender entonces que cuando un grupo de artesanos se mueven de un lugar a otro, juntos y con las metas compartidas, no son menos que la evolución de esa altísima necesidad de expresión y grito al silencio que solamente en apariencia los esconde. “Son ayacuchanos porque son guerreros”, decían servilmente los asistentes a su pasada exposición, son anfitriones constantes de las mismas piezas en Ate Vitarte, donde reciben a quien quiera vislumbrar esa denominación.

A Nilo Mapitunari, artesano que vive hoy en Quínua, le preguntaremos lo mismo este fin de mes mientras corte sus árboles de maguey en Osqowilka para hacer sus máscaras Wari en su taller precario. De salón doble, en donde el principal cubre sus propias expectativas de exposición, al cual se paga para entrar con voluntad por el derecho además de ver lo que se prepara con rebeldía. Cuidado. Un artesano sin promoción. Y sobre aquellos que pueden gozar un poco de ella, aquí arriba las líneas que los resaltan.

Se promulgó el decreto supremo que autoriza la transferencia de recursos a favor del Gobierno Regional de Ayacucho para la ejecución del proyecto “Mejoramiento de la Actividad Artesanal en el Distrito de Quinua”. Se señaló que los gastos responderán al Ministerio de Comercio Exterior y Turismo. Que se moldeen los proyectos de promoción de inmediato.

mgp/tda/apa


Respuestas

  1. mira lo que esta tía dice acerca de la diferencia entre el arte y la artesania:

    http://madvideosperu.blogspot.com/2011/12/entrevista-marisa-mujica-pinilla.html

    parece que esta tiene todo el tiempo del mundo para pensar en esa respuesta…

  2. gracias por compartirlo FROG, siempre es bueno contar con diversas opiniones.


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